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Textos:
Dani
Gamero
Fotos:
MarceRock
- Indyrock
“Deep
Purple están acabados”. Eso es lo que se le oye decir
a la gente que ya le perdió la pista al grupo. La gente que
ya no “juega” a eso del Rock. Se les acusa de viejos,
de falta de energía, de vivir de las rentas. La gente se
sorprende de que sigan en la música.
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Barcelona,
22 de octubre del 2003. Deep Purple inicia su gira Europea
presentando su nuevo trabajo “Bananas” dentro
del Tour Mundial que comenzara allá por el mes de Mayo.
Es día laborable y aún así, tres mil
ochocientas personas abarrotan el Pavelló de la Vall
d´Hebrón. Las luces se apagan. Suenan los primeros
acordes del Highway Star. Todos aplaudimos y gritamos, entramos
junto a Deep Purple en la leyenda.
El
ambiente del recinto es espectacular. Las gradas están
absolutamente a rebosar. Los camareros pasan una y otra vez
con bandejas entre el público para que la barra no
se convierta en el calvario habitual. Eso si, paga los 2 euros
por agua y 3 por cerveza Águila. Eso es lo que hay
nen, si lo quieres más barato prueba a irte a otro
pabellón de por aquí cerca donde también
toquen los Deep Purple a ver qué tal. |
La grandeza
del rock hace extraños compañeros de cama. Así
Pau nos comenta que le da vergüenza ir a primera fila porque
está llena de profesores de su instituto. Como cronistas
que somos tenemos la obligación de comprobarlo. Así
hicimos y efectivamente la primera fila esta ocupada en su totalidad
por compañeros generacionales de los Deep Purple, que nos
dicen que llevan años esperando este momento “más
de diez años” dice Isabel, la profesora de Ciencias
Naturales sonriendo emocionada. Del grupete de profesores todos
han escuchado el último disco, y eso nos sorprende y nos
agrada. Hablan de un tema llamado “Silver Tongue” que
utiliza el órgano de manera espectacular y de la pena de
no poder ver a John Lord en los teclados, pues se retiró
la gira pasada. Les animamos a prestar atención al nuevo
teclísta Don Aireley, pues se trata de todo un señor
EX- (Rainbow, Whitesnake, Gary Moore, y un largo y prestigioso etcétera).
Desde las páginas de unidos por el rock les mandamos un saludo
y les seguimos prometiendo no decir el nombre del Instituto, quizá
dudando de si habíamos cogido eso de no comentar nada de
la “marca” de tabaco que fumaban.
También
en primera fila, muy en primera fila, nos encontramos a Quique,
un joven mexicano que trabaja en la seguridad del foso. Le preguntamos
por cuanta gente podría haber en el recinto. Quique se sube
a la valla, mide de largo y de ancho, cuenta las gradas y multiplica.
La cuenta le sale a unas tres mil personas, bastante acertado por
cierto. Quique nos comenta que este es un concierto bastante relajado
para él y todos sus compañeros. No hay muchas probabilidades
de que nadie salte la valla, esquive a los de seguridad y consiga
escalar hasta el escenario. Miramos al público de la primera
fila. Los profesores nos saludan desde allí. Efectivamente,
Quique se lo va a pasar en grande disfrutando de los Deep Purple
y está deseando que llegue el día uno de Noviembre
para trabajar en el concierto de Iron Maiden. Dejamos a Quique con
la promesa de escribir algo desde las páginas de unidos por
el rock sobre noticias relacionadas con Pink Floyd.
En las
gradas nos encontramos a cinco niños vestidos con camisetas
oficiales de la gira, ¡y el merchandising está entre
los 35 euros de una camiseta y los 100 euros de una cazadora bomber!
¿Serán hijos de alguien del grupo? No. Sus padres,
Juan y Michelle, se los han traído para que sepan lo que
es la música de verdad. Los niños disfrutan con el
ambiente animado y al preguntarles si conocen a Deep Purple, todos
nos tararean “Smoke on the Water; the fire in the sky…”.
Michelle nos dice que se ha traído a medio barrio, sólo
dos de los cinco niños son suyos, y Juan comenta que espera
que disfruten porque cuando les digan que el regalo de los reyes
magos de este año han sido los Deep Purple puede haber problemas
en casa.
En la
mesa de control, los técnicos bromean sobre un pastel de
carne durísimo que no pueden terminar de comer y que quieren
entregar a los de seguridad como prueba de arma química.
Están muy relajados, se les ve con la concentración
del que se sabe superior.
Comienza la
música. La banda telonera local, LILITH, entra en escena.
Se trata de un buen grupo de rock, con reminiscencias de Nirvana,
y con una cantante muy entregada, en momentos exagerada. Lo mejor
del grupo sin duda es la bajista, que aprovechó al máximo
las posibilidades de su instrumento sabedora de los potentes equipos
de los que disponen al telonear a un grupo grande.
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A
las 22h el escenario está casi listo para la entrada
de los Deep Purple. A los cinco minutos el público
comienza a pitar, los grupos grandes deben hacerse rogar.
A los quince minutos las luces se apagan y sale el batería
Ian Paice. El público aplaude y se empieza a emocionar.
Un fondo de bananas y un juego de luces es todo en escena.
Roger Glover se coloca a la izquierda, a la derecha Steve
Morse. La música va creciendo. Ian Paice mira a su
izquierda y sale Don Airley, rodeado de teclados y en una
posición demasiado elevada que impide ver con detalle
los movimientos de la mano a la hora de tocar. Las vestimentas
y la edad de los componentes despistan un poco al público,
no es lo que recordaban en las fotos de los álbumes
pero es lo que hay.
Highway
Sart inicia el repertorio y todo se olvida. Cada nota es como
un segundo más de vida. Ian Gillan demuestra estar
en forma jugando con el pie de micro y acompañando
con la voz al mítico punteo del tema. El sonido es
potente pero la voz suena demasiado distorsionada por la potencia
del sonido de la banda. |
Los
originalmente oriundos de Hertford siguen sin parar el concierto
y enlazan con otro tema clásico “Woman From Tokyo”,
que inicia Gillan con una pandereta muy animadamente. La banda se
ve fresca en escena y trasmite fuerza y energia. El público
responde y aplaude el tema a rabiar.
| Lo
que más nos sorprende es el sonido del teclado que contrapica
las notas de la guitarra con maestría, asumiendo parte
del protagonismo del sonido del concierto. Es un sonido totalmente
diferente y nuevo para el público joven. Tras la pausa
de rigor y agradecimiento a la ciudad de Barcelona siguen con
un tema de su álbum, “Bananas”, con el que
recorren el mundo en esta exitosa gira. El tema se llama “Silver
Tongue” y el órgano vuelve a ser el protagonista
destacando su timbre marcadamente sicodélico, muy al
estilo Purple, que el público sigue gratamente con la
cabeza El tema acaba rápido y retoman otro clásico
como “Strange Kind of Woman”. Los coros de la canción
recuerdan al mítico Child in Time aunque el protagonismo
musical recae sin duda en la batería, que te pone los
pelos de punta. |
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Gillam
se cambia de atuendo y sale con camiseta negra, va entero de negro.
Presenta los siguientes temas del último disco “Bananas”.
Los temas son “Contact Lost” y “Haunted”
que confirman que la banda sigue haciendo buen material pero que
al no conocer la mayoría del público y al excederse
en la duración en los punteos calma un poco el ambiente.
Al acabar, Gillan recuerda al público la historia del fatídico
accidente del transbordador Columbia. “Contact Lost”
está dedicada a ellos. Y en especial a la astronauta Kalpana
Chawla, una gran fan de Deep Purple, y tripulante del Columbia.
Como anécdota cabe recordar que la NASA ya ha conseguido
reunir todas las piezas de la nave. Y una de esas piezas certificadas,
es el disco “Down to Earth” de Deep Purple, propiedad
de Kalpana Chawla, que inexplicablemente quedó intacto tras
el espectacular choque del trasbordador espacial. Así pues
el siguiente tema no podía ser otro que “Space Truckin´”,
todo un himno entre los astronautas. El tema hace las delicias de
los fans y de todo el público en general. Gillan entra en
escena con una camiseta diferente y canta el estribillo con el público.
Es un tema genial que acaba con un solo de batería in cressendo,
iluminado tan solo por varios focos que van rotando desde todas
las partes del escenario, mientras en el techo del pabellón
vemos estrellas superpuestas. Toda una experiencia. El concierto
sigue vivo gracias a temas como este o como el pegadizo “I
Got Your Number” del último disco.

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A
partir de aquí Gillam nos dice que Tommy Iommi (Black
Sabbath) siempre le habla de Barcelona, agradece la respuesta
del público con un curioso “Superbe” y
comienzan los solos tanto de guitarra como del genial teclado
que acaba sacandonos a todos una sonrisa con la interpretación
de la marcha imperial de Star Wars. La banda, quizá
por su grandeza se muestra un tanto distante con el público.
Es lógico después de tantas giras, pero Steve
Morse nos recuerda que le falta la magia que Ritchie Blackmore
daba a la “Purpura”. Steve Morse acaba su solo
de guitarra, con unas notas que hacen levantarse a toda la
grada. El guitarra vuelve a repetir las últimas notas
de su solo. Y la gente que no se había enterado antes
reacciona saltando. Comienza “Smoke on the Water”,
que mejor no pasaremos a comentar por evidentes razones.
Este
fue el tema de despedida. El público coreó con
ganas el nombre del grupo y Deep Purple se volvió a
plantar en escena con los dos mejores temas de la noche sin
duda. El mítico primer single: “Hush”.
Seguido de “Black Night”. En “Hush”
nos sorprendimos de que el público no sólo repitiera
el estribillo y el famoso coro de algo así como “la
lala lá, lala lá, lala lá”. Un
momento genial de la noche que acabó con Roger Glover
entonando un solo de bajo y terminando en las primeras notas
de “Black Nigth” un temazo con muchísima
fuerza que cerró el concierto que para la mayoría
se hizo corto.
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Tras
encenderse las luces del pabellón se nos queda un sabor agradable
del concierto. Hemos vivido una experiencia única de ver
a toda una leyenda en directo. Hemos conocido los decanos sonidos
del órgano Hammond . Y hemos disfrutado a lo grande un miércoles
por la noche junto a otras tres mil personas. Sin duda un concierto
para repetir cuantas veces haga falta.
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