Crónicas

MotorHead (Sala Razzmatazz 1- Barcelona)


Textos: Dani Gamero
Fotos: IndyRock

Motörhead no necesita de nuevo disco para hacer una gira. Vuelven descaradamente con la excusa de presentar su último trabajo “Hammered”, con el cual llevan en directo desde más de un año. Fueron los cabezas de cartel indiscutibles del MetalMania, hicieron la gira estadounidense junto a IRON MAIDEN y DIO, llevan más de veinte años tocando. Son ídolos para grupos como SEPULTURA, PANTERA, OVERKILL o METALLICA ¿Cuál es su secreto?

Domingo en Barcelona, hace frío y llovizna, buscamos la sala Razzmatazz 1. Es fácil dar con ella, un trailer y dos autobuses (beat the street) del tour de Motörhead están aparcados en la puerta del recinto. La sala no es más que una discoteca: guarda ropa, luces, cabina de dj, etc. Pero el recinto cuenta con un magnífico escenario y un aforo de 2.500 personas, y lo más importante, las barras son gigantescas. Cerveza San Miguel 4€ y cubata 5€. La sala está a oscuras, corre una agradable brisa de aire desde los conductos de las potentes calefacciones. De fondo AC/DC.

Sin intro ni historias, muy coherentes con su estilo, salen a escena los teloneros de la noche: ROCKZILLA. Su estilo es muy bueno. Hacen un rock parecido a LUJURIA. Sobresale por encima de todos los músicos el genial guitarra, que parece un auténtico frontman de un gran grupo. Es una pena es que no contaran con un buen juego de luces y que la ecualización les bailara de vez en cuando durante la primera parte de la actuación. Una batería genial abre el mejor tema de la noche “Rock and Roll Machine”, el guitarra clava los punteos con ganas, con sentimiento y se deja caer de vez en cuando con alguna pirueta tocando su instrumento al revés y sin mirar. Una banda muy a tener en cuenta.

El escenario se recoge con tranquilidad, hay poco que montar. Los amplificadores Marshall ya están colocados y a la batería del gran Mikkey Dee sólo falta quitarle la lona que la cubre. La gente se empieza a agolpar en torno a la primera fila pero sin agobio. El público es rockero de la vieja guardia, van a escuchar y a disfrutar. Para saltar y brincar sin parar ya tienen a sus chatis. Y curiosamente la parte central de la primera fila está ocupada por mujeres. Nos acercamos y nos dicen que son un club de fans de Lemmy. Todas llevan camisetas del club y una tela blanca con el nombre del club y un dibujo (bastante idílico) de Lemmy. Les deseamos que no se desilusionen mucho cuando vean a Lemmy salir al escenario. ¡Pero las “Lemmy´s fans” ya han visto Motörhead en dieciséis ocasiones…! Parpadeamos y escuchamos mil y una anécdotas de los conciertos. Ana, oficinista en el INEM, los vio por primera vez con su marido durante un viaje a Italia en 1985. El 24 de Marzo en Bolonia junto a AC/DC. “Desde entonces hasta ahora, muchos maridos y mucho rock and roll”. Acaba diciendo Ana entre las risas de sus compañeras.

Las luces se apagan. Mikkey Dee se coloca tras los impresionantes amplificadores Marshall. Todos esperan al señor Lemmy Killmister, amo y señor de la banda. Un pequeño punto rojo se divisa cerca de una puerta que da al escenario. Se trata de un cigarrillo encendido en la oscuridad. La luz del cigarrillo se acerca cada vez más hacia el público. Lemmy sale a escena con el cigarrillo en la boca, camisa negra abierta, botas de cowboy blancas, su inseparable bajo Rickenbacker y más carisma que nadie. Porque sólo hay dos personas con tanto carisma en el mundo del rock. Gente que se meta al público en el bolsillo con un sólo gesto de ceja o una leve sonrisa sarcástica. Él y su pupilo James Hetfield. Philip Cambell sale a la izquierda con un gorro de lana negro y con una suculenta bebida que apoya en su pie de micro. Lemmy se dirige al público: “We are Motörhead and we are going to kick your ass.” Comienza el show.

  Setlist:
1. We are Motörhead
2. No class
3. Shoot you in the back
4. Civil War
5. God save the Queen
6. Stay Clean
7. Metropolis
8. Dr. Rock
9. R.A.M.O.N.E.S.
  10. Love me like a reptile
11. Damage case
12. Over the top
13. Sacrifice
14. You better run
15. Going to Brazil
16. Kill by death
17. Iron Fist
18. ACE OF SPACE
19. OVERKILL

Qué decir de los temas por separado que no se sepa ya. Sería estúpido repasar uno por uno los temas, como explicar un chiste.

El sonido es arrollador, te deja sordo completamente. Mikkey Dee es sin duda el miembro más en forma de la banda (que se lo pregunte a los Helloween que lo escogieron para grabar la batería de su último disco). Sus movimientos están pautados, son posiciones que le ayudan a golpear mejor los parches de manera casi mecánica. Es muy curiosa su forma de tocar. En “Sacrifice” le llega la hora de lucirse con un brutal arranque de solo de batería en medio de la canción. Pura técnica y sentimiento. Dee tira las baquetas de repuesto hacia atrás suyo mientras sigue tocando. Una a una las baquetas se acaban y dan paso a Lemmy y a Cambell para continuar el tema. Uno de los temas más aplaudidos de la noche fue “Kill by Death” que puso a prueba al público. Fue sensacional estar en primera fila y escuchar el grito de miles de personas detrás de ti, incluso más fuerte que los amplificadores que tienes delante mismo, gritando “Kill by Death, Kill by Deathhh”.

Ante nosotros está la formación más duradera de Motörhead, llevan juntos desde el año 1995, precisamente desde el álbum “Sacrifice”. Y eso se nota en escena en una comunicación musical perfecta.

Lemmy tiene problemas durante todo el concierto con su repetidor. Lo mira frecuentemente y gruñe hacia los bastidores. En un momento en medio de “Metropolis” hace un gesto para que un técnico se acerque, se ponga delante de él y acredite que no funciona. Mientras el técnico se vuelve a bastidores afirmando con la cabeza. Lemmy pone cara como diciendo “lo sabré yo, cabrón”. Aún así el concierto sigue y el público se entrega al máximo. Es difícil ver a un público tan entregado a un grupo. Y es que Motörhead es comida a parte. Motörhead se come el escenario. Parece que han nacido allí encima, bajo las luces y entre amplificadores. Su secreto no es más que hacer rock and roll de verdad. Hacer lo que quieren cuando quieren, ni modas ni historias raras. Sólo auténtico y puro rock and roll.

Llega Iron Fist y hay una extraña reacción en el público. Algunos botan sin parar, pero otros se lamentan. Y no es que no les guste el tema (¡sacrilegio!), es que saben que la cadena final de Motörhead nunca se rompe. Llegan ACE OF SPACE-OVERKILL. Por lo tanto el concierto se acaba irreversiblemente.

Lo peor del concierto fue sin duda eso, que se hizo corto. Corto de cojones, tantos buenos temas que quieres escuchar que te decepciona no escucharlos todos, pero escucharlos todos es imposible. ¿Cuando podremos ver un concierto de un grupo grande que nos toque hasta tres bises como antiguamente? ¿Cuándo una entrada valdrá su peso en duración de concierto? Hasta entonces id a todos los conciertos que podáis y no dejéis nunca de pedir más bises.