|
Textos y Fotos:
Dani
Gamero
¿Quién
tiene más poder de convocatoria, el heavy metal o la selección
española? Over Kill toca en la Razzmatazz II el mismo día
que jugamos el partido de ida en la eliminatoria contra Noruega.
Un día después de los Helloween y a demás hace
un tiempo horrible.
No
hay nadie en la calle Pamplona ni alrededores. Ya es la hora del
concierto y no se intuye ni una pizca de ambiente metalero. Ni tan
siquiera hay pesados que te vendan camisetas de impresión
para sólo un lavado, ni grupos de gente hablando cerca del
coche con los Judas a toda hostia. Y lo peor… ¡No están
los vendedores ambulantes de cerveza!
Llegamos
a la sala cuando empieza a lloviznar un poco. Subimos las eternas
escaleras externas y llegamos a lo que parece la puerta trasera
de un garito de mala muerte. Pero con un neón que pone Razzmatazz
II. Se trata de otra discoteca con un aforo mucho menor y con un
escenario cortito con sifón. Entramos y se nos cae el alma
al suelo. Los teloneros están apunto de salir, ya suena la
intro, y el tipo que vende el merchandising está sentado
y aburrido. Eso sólo significa que no hay ni Dios en la sala,
y efectivamente. Una primera fila está apoyada en la valla
para no hacer mucho esfuerzo en estar de pie, algunos se apoyan
en la barra. En total unas treinta personas a lo sumo.
| Pues
vosotros os lo perdéis porque los teloneros suenan de
lujo. Con unas ganas que para si las quisieran muchos de los
grupos grandes. Con la rabia que da no haber podido tocar el
día anterior en Madrid por falta de tiempo. Evolution
salen y ven el panorama, se arman de valor y ponen toda la carne
en el asador. Es un quinteto bastante bien cojuntado. Su música
recuerda a Metallica con toques más heavys. Temas como
“Deep Inside” o “Empire of Time” sacaron
aplausos de mérito entre el público. Les salió
un conciertazo, la verdad. Y como premio nos regalaron los oídos
con un último tema antes de acabar. El “Sad But
True”, de Metallica cerraba. Mientras recogían
el equipo ellos mismos, nos agradecían nuestro apoyo
regalándonos púas, baquetas y el setlist, a los
pocos que les habíamos visto y seguido, y no estábamos
apoyados en ninguna estructura resistente. Es genial que los
grupos teloneros hagan versiones. De hecho es genial que cualquier
grupo haga alguna versión siempre. Es un detalle que
se agradece y que hace prestar más atención al
grupo, sea telonero o no. |
 |
La
sala sigue dando pena y los presentes no hacen más que mirar
hacia atrás a ver si la cosa se anima un poco. De momento
uno a cero para el fútbol contra el Heavy.
Llega
el turno de Seven Witches, liderados por Jack Frost, ex
guitarra de los todo poderosos Savatage. Habiendo formado parte
también de los Bronx Casket Company (junto a DD Verni y ha
Tim Mallare a los actuales Over Kill a los que telonean esta noche).
Empiezan con fuerza, se lo pasan bien en escena y eso se trasmite
muy bien al público. Hay buen rollo entre ellos y muchas
bromas y risas, no van de super duros del metal, la verdad es que
no suenan mal y el cantante le echa muchas ganas, haciendo participar
al poco público. El bajista se humedece de vez en cuando
los dedos para seguir tocando su bajo punteando y Frost nos deleita
con su simpática guitarra con el dibujo de Jack Skellington,
el protagonista de Pesadilla Antes de Navidad.
“Metal
Tyrant” saca los máximos agudos de Rivera, que tras
el tema se dirige al público en un español paupérrimo,
para lo que representa su apellido, y Frost lo interrumpe dirigiéndose
al público “Somebody can traslate to fucking English?”
Rivera se lo traduce y siguen con otro gran tema “Metal Messiah”
que fue el último tema de los Seven Witches. La impresión
que sacamos es que nos hemos divertido pero que han sonado demasiado
flojos, con una batería bajísima y sin chipa. Aún
así arrancan los aplausos y los coros de… pues bastante
público. Estábamos en la segunda fila y no nos habíamos
percatado de que la sala se había ido llenando. A demás
la gente le echa ganas. Nos tranquiliza bastante escuchar esos aplausos
y coros inesperados al fondo de la sala. Pero todavía somos
pocos, menos de media sala quizás.
El
heavy empata con el fútbol: Uno a uno. De chiripa.
Se
acerca el turno de Over Kill. Y en escena ponen su símbolo
característico, de fondo el “Warriors of the World
United” de los Manowar. Se intuye el tipo de música
que vamos a presenciar en breve. Unos reflectores de luz parpadeante
son colocados en frente de la batería. El humo invade el
escenario y las luces se apagan. Pero se apagan como nunca hemos
visto un escenario de oscuro. Sólo se intuye que quizá
DD Verni ocupa su puesto al bajo. De repente y sin dilación
una batería que rompe con un doble bombo absolutamente salvaje.
Los reflectores comienzan a parpadear y la banda abre el concierto
de manera demoledora. El sonido es impecable. Se nota que la música
hecha con sólo tres instrumentos suena mucho mejor en directo.
El bajo es el sonido característico de los Over Kill, junto
a… ahí sale, unos de los mejores frontman de la historia
del heavy. Con camiseta negra de tirantes, enseñando el tatuaje
de su costado y sus músculos. Bobby “Blitz”.
Con su voz de rata y sus muecas exageradas se lleva al público
con él a donde sea. Una anécdota es que no deja de
tocarse el cinturón. Se le ha desenganchado y no puede arreglarlo
hasta que llega el punteo y va a cobijarse a la parte izquierda
del escenario. No se va, simplemente se queda a un lado y fuera
de los focos. Allí arregla su cinturón y bebe agua.
Se agazapa en el margen izquierdo del escenario, fuera de las luces,
¿qué hace? Dentro de un segundo debe entrar la voz.
De repente se lanza como un felino hacia el micro y sigue cantando.
Dando así una sensación de agilidad al concierto y
a la puesta en escena, porque el escenario tampoco daba para más.
Tras
el primer trallazo de tema, las luces se apagan otra vez. Y nos
deja en la más absoluta oscuridad. No hay ni una sola luz
en toda la sala. Los reflectores de luz vuelven de nuevo y esta
vez para quedarse la mayoría del tema. “Hammerhead”
hace honor a su propia traducción y hace enloquecer al público.
Conocieras o no el tema, te veías obligado por principios
a saltar, o como mínimo mover el pescuezo como un animal.
Los Over Kill son muy brutos. Podrían rivalizar en su estilo
con los Slayer o grupos de esa calaña. Tras otro tema, el
público deja boquiabiertos a los Over Kill. Empiezan a corear
un oé, oé, oé,… “like a football
team” nos dicen. Nos estábamos divirtiendo de lo lindo.
El grupo nos siguió con la batería y el propio “Blitz”
nos miraba sorprendido. Cuando acabamos les llegó el turno
a ellos y comenzaron a aplaudirnos a nosotros.
Después
de este momento inolvidable, comenzó en serio el concierto.
Ya me lo habían avisado unos amigos que nos encontramos en
primera fila: Jorge, Negre, Isaac y Raúl. Over Kill tiene
temazos impresionantes y son una banda muy fiel a un estilo. Lo
que no sabíamos es que en cada tema del setlist el público
iba a estallar de esa manera tan fiera. Los temas fueron aplaudidos
sin excepción en una curiosa escala de más a mucho
más. “Coma”, “Bastard Nation”, “Elimination”,
etc…
Los
Over Kill se van del escenario. El bis no se hace esperar. “Blitz”
nos señala con dos dedos los temas que van a tocar. Uno,
con el índice, y otro con el que se dice: “Fuck you”
Vaya temazo de impresión. El público sigue la canción
como todo un himno. Y eso es lo que es. Bobby “Blitz”
no suelta el micro, siempre con las dos manos y sin quitarlo de
su sustentador pie de micro con el que juega balanceándolo.
El
concierto acaba con una gran ovación de ambas partes. El
sonido fue bueno, quizá la guitarra demasiado baja. El juego
de luces fue tremendamente efectivo, no conformándose únicamente
con las luces de la sala. Jugando con la oscuridad total y los potentes
reflectores parpadeantes. Haciendo de un escenario justito, un lugar
de carreras para “Blitz” que ya descamisado y con un
cigarrillo en la mano nos agradecía cada aplauso, tras cada
tema, con otro, interpretado por toda la banda con más ganas
todavía. Quizá los temas suenan demasiado repetitivos
o instrumentalmente similares, pero es una gozada si te los conoces
y los puedes seguir y corear.
Las
luces llenan toda la sala. Los Manowar vuelven en megafonía.
Y la sala está casi llena. Incluso tardamos en poder salir.
No
hay duda, hemos remontado, dos uno para el haevy.
|