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Textos:
Sergio Díaz "La Hora Maldita"
Fotos:
Juanma
Salí
de Huelva el Martes 8 de Abril a las 8:30 horas de la mañana,
para presenciar una actuación, que tenía ganas de
que llegara desde hace ya mucho tiempo, de tres bandas que, descargaron
su directo en la madrileña sala de La Riviera. Tras un viaje
en el que de poco me enteré, llegamos a Madrid sobre las
cinco de la tarde y después de realizar sendas entrevistas
a Symphony X y Stratovarius, entré en el recinto para presenciar
la actuación del primer grupo de la tarde noche, la de los
fineses Thunderstone, que comenzaron su directo cuando el reloj
rondaba las ocho de la tarde, y que no tocaron ante mucha audiencia,
ya que en principio la hora de comienzo estaba prevista para las
20:30 horas, así que ante algo más de mil personas,
este quinteto nos dieron una lección de Power Metal Melódico
que gustó mucho al respetable.
Apoyados
por un buen sonido y sobre todo por la gente de las primeras filas,
que se sabían los temas de la banda, atacaron cinco piezas
extraídas de su buen debut discográfico homónimo,
en las que su vocalista Pasi Rantanen, nos dejó claro sus
buenas maneras, al igual que el resto de la banda, en los treinta
minutos exactos que estuvieron encima del escenario.
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Viniendo
desde Finlandia, Thunderstone, no podían irse sin dejarnos
claro que, como no podía ser de otra forma, una de sus
grandes influencias son sus compatriotas y cabezas de cartel
de aquella noche, Stratovarius, mostrándonoslo en la
pieza Me, My Enemy, que enlazada con la primera
del disco, Let the Demons Free, sirvió para
despedirse del publico allí presente, demostrando el
gran futuro que les queda por delante a esta joven banda.
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Tan solo
17 minutos mas tarde, a las 20:40, y cuando la sala ya mostraba
algo más de media entrada, llegó uno de los momentos
que estaba esperando desde hacía algún tiempo, y no
era sino ver de nuevo, después del conciertazo del Festival
Rock Machina, a los norteamericanos Symphony X, quienes lamentablemente
no gozaron ni de buen sonido ni de buen montaje de luces, por lo
que no se si sería por eso o porque la gira europea les está
haciendo mella, no pudieron hacer una gran actuación. No
entiendo como una banda como Stratovarius, que fueron los que eligieron
a sus teloneros, los escogen para después hacerles esto en
directo, ¿ sería porque sabían que muchos de
los allí presentes, entre ellos yo, iban a ver los norteamericanos
en vez de a ellos y tenían miedo de no ser los triunfadores
de la noche? al igual que muchos de vosotros, pienso que ese fue
realmente el motivo, así que tendremos que esperar a ver
a Symphony X como cabezas de cartel de su propia gira, para ver
todo su potencial en directo.
Unos
Symphony que empezaron su actuación con la intro titulada
Where Are You? que enlazaron con su pieza Evolution
( The Grand Design ), perteneciente a su anterior trabajo
de estudio V- The New Mythology Suite, en el que ya
nos dimos cuenta lo difícil que lo tendrían en aquella
actuación, pero que encendió a todos los fans de la
banda allí congregados. Sin tiempo para asimilar la presencia
de estos geniales músicos en el escenario, afrontaron el
segundo tema de la noche Inferno ( Unleash the Fire ),
con el que abren su último disco The Odyssey,
del que continuaron tocando Wicked, dos piezas en las
que el vocalista Russell Allen, hacía milagros para estar
a la altura del disco, debido al mal sonido. Una de las notas más
positivas que saqué del concierto, fue sin duda alguna comprobar
al gran nivel al que está Jasón Rullo, es increíble
la pegada que posee este batería que lo demostró en
cada uno de los temas, pero que en la lenta Comunión
and the Oracle, me fascinó. Prácticamente cuando
alcanzábamos la mitad de su actuación, llegó
el momento de afrontar uno de sus grandes y antiguos trabajos The
Divine Wings of Tragedy, del que nos interpretaron seguidamente
Out of the Ashes, que el público acogió
con gran entusiasmo y que Russell terminó a lo grande con
un gran grito, pasando a continuación a interpretar los últimos
tres y mejores temas de la noche empezando por King of Terrors,
la mejor pieza a mi gusto de su último disco, y que provocó
un gran entusiasmo en la parte central del tema, en ambos solos,
de los teclados de Michael Pinella y la guitarra de Michael Romeo.
Smoke and Mirrors, de su cuarto trabajo de estudio Twilight
in Olympus, fue el siguiente tema en caer y para que decir
otra cosa, sonó contundente, sensacional y rotunda, siempre
teniendo en cuenta las dificultades con el equipo claro, pero que
fue recibida de nuevo con gran estruendo por el respetable, terminando
su actuación a las 9:25 en punto de la noche, despidiéndose
con otro clásico de la formación llamado Of
Sins and Shadows, que sirvió para que los norteamericanos
terminaran su primera y dificultosa actuación en la capital
de España.
| Mientras
esperábamos la salida de los cabeza de cartel, el escenario
se tapó con una gran lona con la flor de lis que identifica
al último grupo de la noche. Solo había tenido
la oportunidad de ver a Stratovarius una vez antes y fue en
la gira de Infinite en Mijas y la verdad que, sin ser gran fan
suyo, me parecieron geniales en directo, así que cuando
me enteré de la fecha en Madrid no me lo pensé
dos veces, otro motivo para no perdérmelo. Con la sala
a reventar, la lona cayó y los finlandeses hicieron acto
de presencia en las tablas algo antes de las 21:55 horas de
la noche con Eagleheart el single de su último
trabajo Elements Part: I, demostrándonos
ya, el gran montaje que llevan a sus espaldas para esta gira,
contando con un espectacular juego de luces movibles, una gran
pantalla en la que en cada pieza que interpretaban iba cambiando
el fondo y un gran equipo de sonido, terminando ese primer tema
con una explosión, que nos hizo sobresaltar a todos y
que enlazaron con Find Your Own Óbice, el
tema más rápido de este mismo trabajo y que evidenciaba
que seguramente sería la noche de Stratovarius. Con el
público totalmente volcado y todo a su favor, llegó
el momento del primer clásico de la noche, que no fue
otro que el genial Kiss of Judas extraído
de su genial disco Visions. Unas 4.000 personas,
no solo de Madrid, sino que por ejemplo algunos veníamos
desde Huelva en un autobús que se organizó desde
Sevilla, y además, estuvimos aquella noche presenciando
el sensacional espectáculo de lucues y sonido de estos
fineses. |
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Dando
las gracias a Madrid, el rubio vocalista Timmo Kotipelto presentó
Speed of Light, con el que el respetable se revolucionó
ante la contundencia del sonido y al terminar, puso a prueba al
público haciendo que este respondiera cada vez que el gritaba,
dando comienzo así a una de las piezas para mi claves del
directo y en disco, aunque seguro que más de uno piense que
es algo pesado, hablo de Soul of a Vagabound, un medio
tiempo que interpretaron de manera magistral, y para el que contaron
con un fondo de nubes durante toda la canción y en el que
destacaron el gran juego de luces y fuegos artificiales tanto en
medio, como al final del tema, que despidió el señor
Kotipelto dando de nuevo las gracias y al que le siguió uno
de los cortes más seguido por el público como fue
Destiny, en el que pudimos ver un fondo de la portada
de este trabajo, que desapareció cuando el grupo enlazó
con Fantasia de su último disco, y que fue acompañado
esta vez de un fondo, que nos mostraba las letras del estribillo
del tema, telón que se transformó en un reloj, para
indicarnos el comienzo de otro de los preferidos de sus seguidores,
que no fue otro que Father Time y que de nuevo volvió
a transformarse, esta vez en una cobra, para de esta forma comenzar
un medley, que se inició con Fright Night, e
hicieron un recorrido por algunos de los clásicos de la banda.
Cuando
el concierto se acercaba a la primera hora de duración, se
llegó a uno de los momentos más emotivos, el fondo
se volvió un mosaico de cuadros rojos, que reflejaban la
caída de gotas sobre cada recuadro y sobre un mar de luces
del mismo color y las movibles amarillas, que daban un sensacional
aspecto al escenario y a la sala entera, se quedaron solos los Timmos
del grupo, para interpretar de manera magistral y con gran ayuda
del público, la sensacional balada Forever, a
la que le siguieron Stratofortess y la orquestal Elements,
que aunque majestuosa, con fuegos casi a su término y con
el fondo del estribillo y emblemas del grupo, bajó un poco
el ambiente, que volvió de nuevo a subir cuando comenzaron
los primeros acordes de Will the Sun Rise?, que con
unas grandes luces y unas telas de color oro que se levantaban a
ambos lados del escenario, como los muñequitos que están
en los laterales de los campos de fútbol que se levantan
con aire, y en la que Jorg Michael tiró varias baquetas a
Tolkki, sin coger este ninguna, sirvió para que la banda
abandonase el escenario por primera vez, para volver en menos de
cinco minutos y con un fondo de nuevo que reflejaba gotas de agua,
interpretaron Season of Change, con ayuda de dos cañones
a los laterales del escenario que lanzaban papeles.
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Sabiendo
que ya quedaba poco para que el show de los fineses llegara
a su fin, el público cantó con mucha fuerza Paradise,
en la que contaron con la presencia de dos individuos vestidos
de renos y se volvieron a despedir de los presentes, de nuevo
entre fuegos artificiales y explosiones con su tema más
comercial Hunting High and Low, que abre su anterior
obra de estudio Infinite. Pero cuando muchos ya
se dirigían hacia la puerta de salida, algunas luces
del escenario se empezaron a encender y el respetable empezó
a gritar a la vez que se encendían cada vez más
rápido, hasta que salieron los miembros del grupo para
despedirse definitivamente a las 23:44 horas, no sin antes tocarnos
entre un gran espectáculo de luces y fuegos Black
Diamond, que definitivamente si sería la última
pieza de aquella noche. |
En definitiva,
dos grupos como Thunderstone y Stratovarius, que gozaron de un buen
sonido y en el caso de los últimos con un espectacular juego
de luces y otra banda, Symphony X, a la que lamentablemente le hicieron
la vida imposible.

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